No quiero perder el Voto

A medida que se aproximan, aumentan el número de conversaciones y cada uno hace un sondeo respecto de la apreciación, preferencias candidatos y la nueva variable del proceso interés de voto.  

En este contexto, estuve haciendo un racconto y me encontré con un grupo de personas que declaran: “Voy a votar por X porque no quiero perder mi voto” o “Z no tiene posibilidades, por eso votaré por X”.
Podría describir un conjunto de situaciones sobre las cuales explicando las características socio-demográficas u esbozar otra hipótesis que permitiera dar cuenta del fenómeno, sin embargo me llama la atención profundizar en otro elemento.

Darío Rodríguez en Cultura Organizacional, dice “Todo diagnóstico es una intervención”. De esta forma al preguntarnos sobre cualquier contenido este emerge. Un clásico ejemplo de eso es la conciencia que tenemos, por ejemplo, sobre la sensación que tenemos la espalda mientras leemos este post, la presión de los zapatos, etc.

La pregunta que surge es: ¿qué ocurre cuando en vez de preguntar, se dan los resultados; interfiere en las conductas de las personas o seguimos actuando como si estos datos fuera “información”-al más puro estilo de los modelos clásicos de la comunicación, con un mensaje independiente de los participantes-?

Es interesante porque al dar a un candidato frente a otros como ganador en las encuestas, algunos deciden votar por él/ella para sumar su voto a la mayoría. Surge entonces un proceso donde la respuesta precede a la pregunta. Pareciera que la (tan maltratada) frase “el lenguaje construye realidad”, no sólo juega de esta forma, sino que condiciona las acciones que toman las personas en una sociedad.

Foucault diría quizás diría que son Diálogos de Poder -o formas de mantener vivos estos discursos- cuando en las noticias de todos los canales, los periódicos y otros medios de comunicación se muestran “resultados” de las encuestas. ¿Son el final de la cadena o muestran un antecedente para la decisión?

La respuesta pareciera ser que actúan de ambas formas. Las encuestas intentan predecir los resultados, pero también guían hacia dónde van los resultados. No es el huevo o la gallina, es el huevo y la gallina.  

Quizás, más allá de lo directiva que podría ser la pregunta y asumiendo mí falta de conocimiento respecto de cómo hacerla, podríamos preguntar al votante: ¿qué influencia tienen en su decisión final, los resultados mostrados por las encuestas previas a la elección?



Comentarios